"No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser",

sábado, 24 de enero de 2009

Cosas viejas y azules

Envuelta.

Me abraza una cosa que se llama soledad y es mía.

El recuerdo de mis rimas descansa, amortajado.

Ahora yo.

Ahora yo.

Algo me circunda siempre es algo.

Mi rostro es un mapa profundo.

Cantidades de melancolías y bacanales.

Y acá me diviso, y así.

Hay fiesta en mí.

No será posible comprenderme.

Lo único es la sangre de mis ojos:

Felicidad perversa.

Ahora yo.

Mis pupilas agujerean todo.

Todo.

Luciérnaga (con nueva piel)

viernes, 9 de enero de 2009

Ahora

Albergo una piedra de locura como insignia;
Albergo y sostengo dos letras, tres palabras.
Albergo, padezco el fanatismo que me infunden las cosas que me enferman.

Renazco.
Mis dos costados están sangrando.
Mis dos costados, sangrando.

Arriba se abren los caminos.
No quiero poesías cobardes.
Quiero escribir lo que vivo.

Lo que llamo y todo lo que nombre.
Asesino el miedo.
Esfumo el destino.

Esa cosa es una mentira.
Un sosegador de sociedades.

La verdad es hacia dónde camino.
La verdad es ahora,
todo lo que no elijo.
y seguir.

martes, 18 de noviembre de 2008

Un día

Que me devoren las flores;
No el exitismo.
No la fama ni la falsa esperanza de una suerte giratoria.

Que me devore lo que pienso.
Que me devore lo que escribo.

Que la música me rompa por completa.

Pero que no me equivoque de destino.

Que no mire desde abajo lo que hago conmigo.

Que no me suceda que entristezca.

Que me devoren mis ganas de camino.

Que no me apresen las cosas de los necios.
Que solamente me abrace mi palabra.
Que yo pueda.
Que yo pueda esto.

Luciérnaga(return)

sábado, 8 de noviembre de 2008

Elemento

Yo no te quiero muerte, yo te necesito.

Te necesito para decir lo que atraviesa.

Para designar lo que mi sonrisa no calla.

Yo no te quiero muerte, yo te significo;

Agarro cada una de tus letras y las tomo de la mano;

Así poder decir que estoy viva,

Y que, por eso, no te quiero, muerte.

Aunque seas la estrella de mis poesías, yo no te quiero muerte,

Yo solo te utilizo.

Solamente me acompañas a gritar lo que no quiero.

Aunque la noche a veces sea mi morada,

Y aunque los soles mejor que nadie me cobijen,

Aunque reviente contradicha y revolcada…

Ni vos, muerte, ni la locura ni ninguna de esas realidades va a tocarme.

No.

Yo sé cómo tenerte lejos.

Yo no te quiero muerte, yo te significo, te dibujo, te declaro.

Para que viva mi palabra, tengo que decirte, muerte.

Porque sos el ancestral de los conceptos, el ganador siempre de alguna circunstancia.

Pero no te quiero, te visito; porque quizás no existas.

Es que estamos tan acostumbrados a temerte,

Estamos tan tentados a buscarte,

Estás en todos los lugares, pero se puede,

Yo puedo no quererte.

Yo no te quiero muerte, yo te necesito,

Igual que la palabra sol y que la palabra viento,

Igual que la idea del amor, la soledad y todo eso.

Yo no te quiero muerte, yo estoy viva.

Necesito escribirte cuando quiero decirle al mundo

Cómo se siente no desparramar el alfabeto,

Cuando carcome como el peor de los males.


Luciérnaga (Saturday night)

lunes, 3 de noviembre de 2008

De vuelta

Hay un lugar al que quiero volver.
Me lo trajo la noche y me lo piensa la mañana.
Un lugar, al que regresaré.

Aunque mi vida no pare de dar vueltas por el mundo...
Yo nunca estoy cansada.
Y voy a volver.

Voy a volver a un sitio en el que fui tan feliz..

Nuestras horas son hermosas.
Pero voy a pedirte que me lleves de nuevo
a ese lugar, porque quiero volver.

Y nunca más soñaré latitudes.
Porque allí mi vida anclaré.

No hace falta que te diga.
Vos sabés cuál es ese lugar,
al que yo quiero volver.

Para quedarme a tu lado,
para amarrame a nuestra paz,
y nunca más,
nunca más correr.

Luciérnaga

jueves, 30 de octubre de 2008

Lo es todo

Mi ventana y el viento.
la belleza de lo solo.

el cielo y mi sangre.
lo que siento.

El silencio que se abre ,
y me conmuevo.

La naturaleza me tapa la boca,
me corta la lengua,
me deja...

Me deja sola.
Entre ella y yo
se suspende mi vida.


Porqe sólo respiro si me bebo el cielo,
y habré de morir abrazando de cerca...
la tierra.

Con el olor a libertad que se respira caminando descalzo
Con el sabor a verdad de tocar una piedra.
natura, lo solo y yo.
mi vida, suspendida,
y todo belleza.


Luciérnaga

viernes, 24 de octubre de 2008

Poema para Bolivia

Voy a escribir tu lágrima.

Voy a escribirla.

Si yo fuera un poeta tan grande como para abrir tu tierra...

Y que puedas caminar por las calles

Sin que otro brote de tu suelo te hiera.

Voy a escribir tu lágrima

Para que todos la vean.

Que la vean y la lloren

Desde Italia hasta Corea.

Voy a escribir tu lágrima, Bolivia.

Tu lágrima con gusto a mano y tierra.

Ahora, así, la estoy escribiendo.

Mi noche y mi ventana son bellas,

Pero estoy sonámbula, me araña tu dolencia.

Me olvido de las torres de marfiles

Y me olvido de todos los poetas.

Apunto,

Y disparo un poema.

Una palabra finita aunque sincera.

Que llegue a tus oídos

Para decirte:

Hermano boliviano: esa es tu tierra.

Hermano coya: levanta los ojos al nombrar a tu ascendencia.

Camina enaltecida, chola, con tu pollera.

Porque mi Dios, el Dios de todos, te trajo al mundo

Y a vos también, te regaló la tierra.

Quiero verte, hermano indio de Bolivia,

pisar tu calle con mucha valentía.

Que tu mirada y tu coraje de hierro

arrodillen a la blanca hipocresía.

Que tu bombín te haga sentir más alto

Más cierto que cualquier autonomía.

Es un vocablo inventado para todos

Pensá que es una palabra linda.

Todo es tuyo, en tu nación y en la mía.

Y escribo tu lágrima por eso.

Y no llevo un arma bajo el brazo:

haré mi guerrilla con un verso.

Sos dueño del aire, hermano coya,

De los flores y de todo el viento.

Sos dueño de tu pan y tu esperanza.

Sos dueño de tu voz y tu alfabeto.

Gritá tu dolor que aunque te duela;

Tu garganta es testigo de un suceso.

Que recuerden ojalá todas las razas,

que el indio boliviano hizo el suelo,

que ahora le cierra un puñado de ignorantes

que son “letrados” por contar cuatro conceptos.

Pues para nada nos sirve el intelecto

Si miramos el mundo con un ojo,

Y con el otro nos miramos al espejo.

No siembra nada la falsa profesión

Si se la enfrenta con títulos de libros,

En lugar de poner el corazón.

Pero que ingenuo, sostengo, es mi poema,

Si en estos tiempos el mundo está doblado:

¿Dónde va el tren de las etnias “superiores”?

¿Qué estación les han asegurado?

Que carencia, que triste necedad,

Que olviden al querer hacerte a un lado,

Que sin pensar en letrados o iletrados,

Que sin mirar el color de nuestra faz,

Vendrá la muerte a buscarnos algún día

Y a la cara la tendremos que mirar.

No podrán imponerle autonomía,

Pues a la fuerza se los llevará.

Porque a menos que ellos sean inmortales,

Igual que todos los hombres de este mundo:

“polvo son,

Y en polvo se convertirán”.

Voy a escribir tu lágrima, Bolivia.

Y que la vuelvan a llorar los que vendrán;

Que la lloren de nuevo en mi poema,

Y que al quitar los ojos de este verso,

Encuentren el cielo de La Paz.


Luciérnaga