Una rosa en el alto jardín que tú deseas.
Una rueda en la pura sintaxis del acero.
Desnuda la montaña de niebla impresionista.
Los grises oteando sus balaustradas últimas.
(...)
¡Oh, Salvador Dalí de voz aceitunada!
No elogio tu imperfecto pincel adolescente
ni tu color que ronda la color de tu tiempo,
pero alabo tus ansias de eterno limitado.
(...)
No mires la clepsidra con alas membranosas,
ni la dura guadaña de las alegorías.
Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire,
frente a la mar poblada de barcos y marinos."
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domingo, 12 de octubre de 2008
jueves, 25 de septiembre de 2008
La noche
Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.
domingo, 21 de septiembre de 2008
"Rebeldía"
Amo todas las auroras y odio todos los crepúsculos.
¡Que hermosas las sendas
que no tienen fin!...
¡Qué hermosos los días
que no tienen noche!
¡Qué hermosas las cosas
que nunca se hicieron!...
Las columnas truncas
los vasos trizados
Las líneas no rectas...
¡Lo que no se rige
por orden expreso!...
Ir como las barcas
que no tienen remos...
¡Ir como las aves
que no tienen nido!
¡Ser algún capullo que no se adivina!
¡Poder algún día
quebrar con la marcha
de las cosas hechas!...
¡Detener la tierra!
Dos y dos son cuatro...
¿y eso quién lo sabe?
Y... si se me ocurre
que uno no es uno?
Alfonsina Storni
¡Que hermosas las sendas
que no tienen fin!...
¡Qué hermosos los días
que no tienen noche!
¡Qué hermosas las cosas
que nunca se hicieron!...
Las columnas truncas
los vasos trizados
Las líneas no rectas...
¡Lo que no se rige
por orden expreso!...
Ir como las barcas
que no tienen remos...
¡Ir como las aves
que no tienen nido!
¡Ser algún capullo que no se adivina!
¡Poder algún día
quebrar con la marcha
de las cosas hechas!...
¡Detener la tierra!
Dos y dos son cuatro...
¿y eso quién lo sabe?
Y... si se me ocurre
que uno no es uno?
Alfonsina Storni
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