"No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser",

viernes, 6 de febrero de 2009

"En las pálidas tardes me cuenta un hada amiga las historias secretas llenas de poesía..."

Un 6 de febrero de 1916, moría en Nicaragua Rubén Darío.


Una tarde cualquiera de 2004, andaba yo por ahí revoloteando mis incipientes alas de mariposa literata, iniciando la ruta del estudio de las letras, de leer y de leer porque hay que leer mucho para pensar y para decir y para crecer.
Eran tiempos de conocer escritores; como si fueran citas románticas, íntimos encuentros de las más diversas características: El Quijote, El Cid Campeador, Dostoievski, Calixto y Melibea, entre muchos otros, que, confieso sin soberbia posible, no he leído debidamente o he dejado de leer. Entre esos encuentros en los que se producía (y se produce en quien asiste) tanta cosa inexplicable, en la que hay tanto que aprender para poder, justamente, explicar, estuve, frente a frente, con Rubén Darío. Procurando conocer y comprender los trenes cosmopolitas de su "modernismo", imaginándome torres de marfil, valorando su talento para haber hecho volar, como lo hizo, a la lengua española de entonces.
En una tarde cualquiera en que feliz, leía e intentaba comprender, sabiendo que afuera cierta parte del mundo una y otra vez no comprendía qué hace el que no inventa computadoras o no cura, o no construye casas, en esa tardecita sin alardes, y tal vez "azul", yo alumbraba preguntas desde sus poemas.Y como para ensayar una respuesta que quién sabe si algún día iba a tener, pude balbucear, quizás ésta... ésta tontería. Tontería del que cree en el alma de la historia, del que se abraza a todo aquello que se dijo y a lo que se haya podido callar, para revisar y crecer, para leer y pensar, y alimentar con esa simiente grandiosa pero tan prudente, lo único que no podemos hacer funcionar como una máquina: el espíritu humano.
He aprendido que de lo que hay que estar orgullosos no es de saber todas las respuestas, sino de abrir la mente a todas las preguntas. Sólo así, sostengo, se puede caminar de la mano del conocimiento sin dejar de transitar el mundo. Un mundo al que no le sirven libros"cerrados", sino libros "abiertos".




"Yo persigo..." tantos versos... (A Rubén Darío)


¿Cómo he de saber cuál era la forma

Que tú perseguías sin hallar tu estilo?

¿Cómo comprender al Gran cisne blanco,

Y por qué imposible tu Venus de Milo?

¿Cómo es que le hallaste el ave a la luna?

¿Cómo fecundaste a tu bella durmiente?

¿Cómo le inventaste a ella una ventana?

¿Qué he de interpretar? ¿Tus versos me mienten?

Sé que no lo hacen; es letra sincera

En la que envolviste tu ilusión, tu vida.

Sin embargo el hombre hará lo que quiera

Con el esqueleto de tu poesía.

Lo hará con la mía, y con la de otros,

Porque nadie sabe ni habrá de saber,

Dónde está el reposo, en qué lecho hermoso

Descansan las letras antes de nacer.

Yo sé que los versos, distinto es que dicen,

Si los lee éste, si los lee aquel.

Por eso hoy escribo que la poesía,

No es sino el poeta, sobre su papel.

Luciérnaga (a mis 24 años)









domingo, 25 de enero de 2009

Por un "Hombre" mejor.

Que mi memoria no se oxide.
Mientras vivo, debo aceitar mi conciencia, no voltear ante el dolor que se padece en mi mundo.
Ser hombre no es tan sencillo como mirar a través de una ventana.
Nuestra sombra en el suelo a veces es algo más que lo que queremos.
A veces es simplemente lo que pasa.
Que mi palabra no se muera. Que mi mente no me abandone.
Que cada uno halle su herramienta.
Pero que en cada momento de mi arte yo construya la paz.
Que no suceda que el animal que destroza su propia tierra, asuma como verdad que la guerra es una hierba que crece de ella.
Naturalizar las cosas nos deja más tiempo para dormir,para descansar en la vana almohada de nuestra existencia.
La conciencia flota como una nube.
El mundo en el que vivo hoy es un tren cargado de placebos; pero en cada estación nos volvemos más desnudos.
Sin embargo nosotros siempre queremos llegar a algún lado.
Vamos como niños sonriendo con la cara al viento por la ventanilla. Las manos llenas de caramelos.
Las vías por las que andamos no dan tregua: nos están llevando.
Somos elementos que anhelan sentirse realizados.
Yo sé que todos
seremos hombres desesperados.
Yo no le temo a la peste ni dibujo apocalipsis fatales con colores de sangre, con olores a fuego...
Yo sé que todos seremos hombres desesperados.
y después de perseguir ese mito de la felicidad durante toda una ¿vida?,
alcanzaremos, sí, alcanzaremos algo:
Sabremos cómo se siente el espíritu vacío.
Sabremos cómo es estar desesperado.
Porque enfermamos a la tierra, porque escupimos lo humano.
Y no habrá de dónde sostenerse: porque las casas se construyen sobre "el suelo", y los hogares se construyen sobre "paz".
Igual que vinimos al mundo nos iremos:desnudos,
y desesperados.
Pero con conciencia de ello.
Entonces moriremos.
Moriremos por deshonra colectiva.
Por ultrajamiento del espíritu hermano.
Qué gran oportunidad la vida: una carrera incansable por vivir arropados y felices, que termina en morir
desnudos,
y desesperados.

Luciérnaga( Conciencia)

sábado, 24 de enero de 2009

Cosas viejas y azules

Envuelta.

Me abraza una cosa que se llama soledad y es mía.

El recuerdo de mis rimas descansa, amortajado.

Ahora yo.

Ahora yo.

Algo me circunda siempre es algo.

Mi rostro es un mapa profundo.

Cantidades de melancolías y bacanales.

Y acá me diviso, y así.

Hay fiesta en mí.

No será posible comprenderme.

Lo único es la sangre de mis ojos:

Felicidad perversa.

Ahora yo.

Mis pupilas agujerean todo.

Todo.

Luciérnaga (con nueva piel)

viernes, 9 de enero de 2009

Ahora

Albergo una piedra de locura como insignia;
Albergo y sostengo dos letras, tres palabras.
Albergo, padezco el fanatismo que me infunden las cosas que me enferman.

Renazco.
Mis dos costados están sangrando.
Mis dos costados, sangrando.

Arriba se abren los caminos.
No quiero poesías cobardes.
Quiero escribir lo que vivo.

Lo que llamo y todo lo que nombre.
Asesino el miedo.
Esfumo el destino.

Esa cosa es una mentira.
Un sosegador de sociedades.

La verdad es hacia dónde camino.
La verdad es ahora,
todo lo que no elijo.
y seguir.

martes, 18 de noviembre de 2008

Un día

Que me devoren las flores;
No el exitismo.
No la fama ni la falsa esperanza de una suerte giratoria.

Que me devore lo que pienso.
Que me devore lo que escribo.

Que la música me rompa por completa.

Pero que no me equivoque de destino.

Que no mire desde abajo lo que hago conmigo.

Que no me suceda que entristezca.

Que me devoren mis ganas de camino.

Que no me apresen las cosas de los necios.
Que solamente me abrace mi palabra.
Que yo pueda.
Que yo pueda esto.

Luciérnaga(return)

sábado, 8 de noviembre de 2008

Elemento

Yo no te quiero muerte, yo te necesito.

Te necesito para decir lo que atraviesa.

Para designar lo que mi sonrisa no calla.

Yo no te quiero muerte, yo te significo;

Agarro cada una de tus letras y las tomo de la mano;

Así poder decir que estoy viva,

Y que, por eso, no te quiero, muerte.

Aunque seas la estrella de mis poesías, yo no te quiero muerte,

Yo solo te utilizo.

Solamente me acompañas a gritar lo que no quiero.

Aunque la noche a veces sea mi morada,

Y aunque los soles mejor que nadie me cobijen,

Aunque reviente contradicha y revolcada…

Ni vos, muerte, ni la locura ni ninguna de esas realidades va a tocarme.

No.

Yo sé cómo tenerte lejos.

Yo no te quiero muerte, yo te significo, te dibujo, te declaro.

Para que viva mi palabra, tengo que decirte, muerte.

Porque sos el ancestral de los conceptos, el ganador siempre de alguna circunstancia.

Pero no te quiero, te visito; porque quizás no existas.

Es que estamos tan acostumbrados a temerte,

Estamos tan tentados a buscarte,

Estás en todos los lugares, pero se puede,

Yo puedo no quererte.

Yo no te quiero muerte, yo te necesito,

Igual que la palabra sol y que la palabra viento,

Igual que la idea del amor, la soledad y todo eso.

Yo no te quiero muerte, yo estoy viva.

Necesito escribirte cuando quiero decirle al mundo

Cómo se siente no desparramar el alfabeto,

Cuando carcome como el peor de los males.


Luciérnaga (Saturday night)

lunes, 3 de noviembre de 2008

De vuelta

Hay un lugar al que quiero volver.
Me lo trajo la noche y me lo piensa la mañana.
Un lugar, al que regresaré.

Aunque mi vida no pare de dar vueltas por el mundo...
Yo nunca estoy cansada.
Y voy a volver.

Voy a volver a un sitio en el que fui tan feliz..

Nuestras horas son hermosas.
Pero voy a pedirte que me lleves de nuevo
a ese lugar, porque quiero volver.

Y nunca más soñaré latitudes.
Porque allí mi vida anclaré.

No hace falta que te diga.
Vos sabés cuál es ese lugar,
al que yo quiero volver.

Para quedarme a tu lado,
para amarrame a nuestra paz,
y nunca más,
nunca más correr.

Luciérnaga